15 Octubre. Dia 1
¡Y aquí empieza nuestra aventura por tierras polacas! Al mediodía nos plantamos en el aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez, con destino Varsovia en el vuelo LO434 de LOT Polish Airlines. Antes de despegar, nos encontramos con nuestro gran amigo Rafa, que vino a darnos el último empujoncito antes de lanzarnos a la aventura.
A las 15:30 en punto despegamos rumbo al norte y, tras unas
cuatro horitas de vuelo, aterrizamos en la capital polaca. Ya era de noche, y
nuestro primer contacto con la ciudad fue un taxi conducido por un señor
encantador, de esos que te alegran el trayecto. Entre charla y charla, nos
contó que su hija trabaja en un hotel de Gran Canaria (por supuesto, ya lo
hemos apuntado para futuras escapadas) y no paró de señalarnos rincones
curiosos del camino.
Lo primero que nos dejó con la boca abierta fue el
imponente Palacio de la Cultura y la Ciencia, un gigante
soviético que Stalin “regaló” a Varsovia… lo de regalo va entre comillas,
claro. El taxista incluso nos hizo el gesto de las comillas con los dedos
mientras bromeaba. Hoy en día, el edificio tiene cines, restaurantes y una vida
nueva que parece decir: “ya que nos lo encasquetaron, al menos saquémosle
partido”.
Llegamos al hotel Gromada
Warszawa Centrum, enorme, animado y muy bien situado: a solo unos 20
minutos andando del centro. Con las llaves de las habitaciones 190 y 192 en la
mano, dejamos las maletas, cambiamos las zapatillas y salimos a explorar la
ciudad bajo la luz de las farolas.
Varsovia de noche nos ha parecido preciosa. Paseamos por los
imprescindibles: la Columna de
Segismundo, la Barbacana
y la famosa sirena,
símbolo de la ciudad. En el camino, cayó un vino especiado y, cómo no, una
buena salchicha polaca para acompañar.
De postre, unas patatas y una cheeseburger del McDonald's
junto a Segismundo —porque nadie dijo que la gastronomía viajera no pudiera ser
ecléctica—, y rumbo al hotel para brindar con una cerveza local antes de
dormir.
Durante el vuelo conseguí echarme una siestecita, así que no
sé cómo dormiré esta noche, pero la primera impresión no puede ser mejor:
Varsovia promete, y mañana la veremos con calma en la excursión de Civitatis. 🚶♂️🍻✨
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